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martes, 9 de noviembre de 2010

AVANCE DE RESEÑA HISTORICA ATIQUIZAYA

CIUDAD DE ATIQUIZAYA.

ATIQUIZAYA Es un municipio del distrito homónimo, del departamento de Ahuachapán, El Salvador. Su nombre proviene del Nahuat y significa: “Lugar de Manantiales”. 

Tiene una extensión de 66,64 km² y cuenta con una población de 33,587 habitantes según censo del 2007, ocupando el puesto número 43 en población dentro del país de El Salvador. Se encuentra a 599 msnm con una Latitud de: 13º 58' 36" N y una Longitud de: 089º 45' 09" O. 

Limita al Norte con San Lorenzo y Chalchuapa (este último del Dpto. de Santa Ana); al Este por El Refugio y Chalchuapa; al Sur por Juayúa (Dpto. de Sonsonate) y al Sur por Ahuachapán, Turín y San Lorenzo.

Para su administración, el municipio está dividido en 14 cantones, los cuales son: El Chayal, Salitrero, Tapacún, Tortuguero, El Izcaquilillo, Joya del Plantanar, Joya del Zapote, La Esperanza, Loma de Alarcón, Pepenance, San Juan El Espino, Santa Rita, Rincón Grande y Zunca. Y 65 caseríos. 

Sus cultivos principales son: café y pastos. Hay crianza de ganado. Existen beneficios de café y la elaboración de productos derivados del barro. Cuenta con dos sitios turísticos: El Salto de Malacatiupán en el río Agua Caliente y las piscinas de Aguijuyo y las Minas.


COMIDA TIPICA.

Al igual que los otros 13 departamentos de El Salvador, Ahuachapán tiene también su comida tradicional que apetece con solo mirarla. Es el caso de las pupusas que son servidas de diferentes combinaciones como por ejemplo de camarón.

Otro de los platillos típicos de Ahuachapán son los tamales de gallina que dependiendo del tiempo o la hora se acompañan de una taza con café o chocolate caliente con su respectivo pan francés.

El chilate es otra bebida tradicional la cual se elabora a base de maíz y se combina con canela, pimienta gorda, anís y jengibre. Como es una bebida simple se acompaña con buñuelos, nuégados o cualquier otra clase de dulces o conservas.

 Arte atiquizayense.

En un lugar de Atiquizaya nació en el siglo XX un escultor original, conocido como “El Chato Melara”, que trabajó un material que todos desechaban: la chatarra de vehículos.

Atiquizaya es una ciudad que pertenece al departamento de Ahuachapán, en el occidente de El Salvador y el atiquizayense del que les hablo tuvo la dedicación y la pasión de crear y recrear a través de sus esculturas, numerosos temas; pero ninguno más universal que Don Quijote de la Mancha.

En mayo de 2006 se montó una exposición al aire libre en el Museo Nacional de Antropología “Dr. David J. Guzmán”, de San Salvador, con las esculturas hechas de chatarra del interesante y ya fallecido escultor atiquizayense.

Llama la atención en las esculturas del Chato Melara su creatividad, su búsqueda y hallazgo de la pieza adecuada para convertirla en rostro, en mano o en lo que se necesite.

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